viernes, 9 de abril de 2010

UN SUEÑO DE CIEN VIDAS













Hace tanto, que ya ni recuerdo,
mil años quizás,

llegaba yo a ese mar del África negra,
la selva a mi espalda,
el mar, tibio, amable y cristalino,
narraba poesías de amor
a mis ojos cansados.
***
el cálido recuerdo
del desierto ardiente
se funde ahora
con el horizonte extraño
de un mar interminable,
con azul de misterio

y verde melodía de esperanza
***
Con un bullicio de silencio,
las olas mecen
aquel mandato tan lejano
donde planetas y estrellas
bailan el ritmo eterno
de un cosmos enamorado
***
No sé porqué,
me quedé en silencio,
como esperando
el saludo del destino.
Tantos años, vagando,
tanto espacio recorrido,
rostros con sonrisas eternas,
gestos cansados y derrotados,
pobreza y riqueza,
hermanadas por el poder
y la sumisión.
Tantas noches,
tantos soles
y aquí me encuentro sin saber porqué.
***
Pero un soplo de misterio

tejió palabras
en mi joven corazón.
Era un susurro tierno
y dulce
con aroma de esperanza,
sin saber sabía
que lo nuevo anidaba en mí
esta espera de distancias.
***
La arena crujió bajo tus pies,
pero yo prendido
de aquel hechizo marino,
apenas si sentí un aroma
del África viviente,
de maderas añejas,
de flores y frutos
dulces como tu boca
***
Tu silenciosa presencia
envolvió mi espalda.
La sombra de tu cuerpo
despertó mi ensueño marino.
Giré
y allí justamente allí,
estabas tú!!
Tu hermoso y extraño rostro
apenas sometía
tu magnífica sonrisa,
un extraña paz
atravesó mi cuerpo,
ya nada me era extraño
estaba en casa!!
***
Tu grácil figura,
dibujó mi horizonte,
nada me faltaba,
el universo se transformó en tu cuerpo
tus ojos negros
con la brisa marina,
taladró mi espera,
tu boca dibujaba un segundo
de interminable gozo,
tu cuerpo, tu cintura y tus senos
delinearon en mí
este presente misterioso
***
Te pregunté tu nombre
tu origen y tu destino,
y comenzaste a dibujar palabras
que tus blancos dientes
le otorgaron alas,
“soy hija de NYAME,
el eterno Dios de los cielos,
ASASE YA, la que amamantó mi cuerpo,
mi nombre? Mmoatia
y el tuyo, señor de mi vida?
Nasir al Din
“el defensor de la fé”, respondí.
Tu grácil movimiento
anunciaba sin dudas
tu linaje antiguo,
tu dignidad y tu ternura.
***
Apenas si escuché
lo que ella me decías,
“bienvenido a mi tierra,
viajero de mil desiertos”.
Y desde allí las palabras
murieron,
todo fue pronunciado
con la urgencia de nuestros cuerpos,
nuestro idioma fue
el sonido ancestral del mar
el rugido de mil felinos
el palpitar de nuestro aliento.
Allí Babel bebió su derrota!!
***
Las olas y la arena del mar
fueron los testigos
de nuestra urgencia.
Cada uno caminó el territorio del otro
y la sorpresa gritó su desencanto!
NADA FUE DESCONOCIDO
fue nuestro regreso a casa,
tus senos, las dunas ardientes
de mi patria lejana
tu boca, el jugo dulce de olvidados dátiles,
tus ojos, las estrellas de mi cielo,
todo se mecía allí en la cavidad de tu sexo,
***
mil noches y un día,
animaron nuestro escenario.
El amanecer, la sonrisa cósmica
del infinito,
cada palabra se llamaba
pasión, ternura, esperanza.
Y allí me dormí,
acurrucado en tu vientre,
soñando el reino de lo eterno.
Los sonidos del universo,
inundaron nuestro ser
comprendí en un instante
el palpitar de lo perfecto
la armonía
fue las caricias de tus manos.
***
Y el tiempo fue diseñado
por incontables soles
y numerosas lunas.
Nuestros hijos bebieron
la leche de su madre
y los cuentos nocturnos de su padre,
tú estabas en mí,
yo estaba en ti,
contar si fui feliz?
pregúntale a la urgencia de mis ojos
cuando no la tenía a mi lado
Y los soles y las lunas
tejieron pacientes
el momento de nuestra partida.
***
Al final, un día soleado,
tibio y silencioso
tan apacible como nuestros años,
la señora de las mil vidas
y de las mil muertes,
presentó su sonrisa en nuestros corazones
tú princesa Ashanti lo sabías
yo extendí mi mano a la tuya
y comenzó así
el final de nuestras vidas,
el comienzo de un nuevo misterio.
Y partimos juntos.
En el medio
esa señora hermosa
paciente amiga
iniciadora de secretos ancestrales.
De tu mano, caminamos
como siguiendo el rojo camino
de un sol cansado.
***
Y aquí estoy
solo
después de cien vidas,
sin encontrarte
cien llantos de tristeza irreparable
Donde estás princesa Ashanti??
hija de los Dioses
compañera eterna de mis recuerdos